Frente Auténtico del Trabajo

Miscelánea: Poesía y Dinero

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Poesía y Asuntos de Dinero
Emiliano Robles Becerril


El empresario voraz

El empresario voraz
quiere todo el dinero
que pueda acumular.

El empresario voraz
miente sin importar
la salud de la gente.

El empresario voraz
mata a la naturaleza
para generar más riqueza.

El empresario voraz
te vende veneno
diciéndote que es bueno
para el cuerpo.

Al empresario voraz
no le importan sus empleados,
ni mucho menos
los bosques y los lagos
los manglares y los manantiales.

Tratado de Kyoto

Y el mundo se calentó
con tanta emisión
de contaminación.

Los cuerdos se preguntaron,
¿cuál será la solución?
El libre comercio devastador
dijeron, es la perdición.

Y con tanta presión,
a los países se obligo
a disminuir las emisión
de su contaminación.

Y un tratado se firmó,
surgiendo así, en Kyoto, Japón,
el acuerdo de reducir la emisión
de tanto gas contaminador.

Pero Estados Unidos dijo:
no me importa,
y el tratado no firmó,
pues prefiere
del mundo la extinción,
antes que perder
un dólar de su producción.

Caca Cola

Dicen que eres
la chispa de la vida,
pero entre mas la tomas,
apresuras de la muerte
su venida.

Diabetes y obesidad,
desnutrición y dolor molar
dejan a tu cuerpo
el burbujeante
líquido negro.

Te lo venden en la tienda
y te lo bebes en la comida
y dejas de lado
el agua de melón
y de sandía.

Las aguas frescas
la sed te quitan,
el cuerpo te alimentan
y te protegen la vida.

Agua de limón pa’ la gripa,
de guayaba pa’ la panza,
de jamaica pal’ riñón y la vejiga
y de horchata pa’ mi chata.

El agua fresca cura
y la cáscara
para la composta se usa,
sin dejar botellas y latas,
plásticos y basura.

Coca Cola fabrica
basura que no se desintegra
y al mundo envenena
con su liquido industrial.

La fábrica llega
y del agua se adueña,
le quita lo nutritivo,
la pone negra y la embotella.

Los bosques se acaban
los ríos se secan
y en lugar de agua
hay puras botellas.

Los niños no comen
ni toman agua,
tampoco se bañan,
pero cada vez hay más
Coca Cola en lata.

Recolector

Dicen los letrados
que homos erectus
y recolectores fueron
nuestros ancestros.

Pero todos los días
yo miro harta gente
sin casa ni comida
que hurga de rodillas
entre rincones y callejones
el sustento de sus vidas.

Viven de la recolecta
de latas, ropa y comida
que tiran a la basura
los que pueden comprar
su sustento día con día.


El humano, la mina y la montaña

Seres enmascarados
sucios y agotados
se introducen por un poro
en el rostro de la montaña.

Por pocos honorarios
van arriesgando la vida,
noche, tarde y mañana.

Con rieles, vías y cordeles
bajan por sus interiores
y de sus paredes
arrancan sus entrañas,
con picos, taladros,
explosiones y palas.

Entrañas brillantes
de cobre, cobalto y oro,
plata, mármol y hierro,
que venden los comerciantes
a muy buen precio.

Sacan, escarban y sacan
y vuelven a escarbar,
dejando a la montaña
hueca, lisiada, fría
y sin entrañas.



El ciclo del alimento

Tres veces al día
que fortuna pa’ la barriga.
Una vez al día
pa’ librar la carestía.

Una de vez en cuando,
por la acumulación excesiva
de unos cuantos

va orillando a las mayorías
a buscar alternativas
dentro de lo injusto y lo moral,
dentro de lo justo y lo ilegal.

Y pa’ no morir
con la panza vacía
vamos haciendo milagros
día a día.

y con las manos
forjamos el trabajo
que con el esfuerzo máximo
cambiamos por honorarios
con el mínimo salario.

Salario que se utiliza
pa’ tranquilizar un rato a la familia
y tener acceso a la comida.

Comida que entra por la boca
y a la lengua abraza
de placer y alegría.

Pasa a la panza
silenciando el rechinido
del hambre que traía
hace ya varios días.

Llega a la tripa
y al magnifico taco
le quita las proteínas
y como al caro caviar,
le chupa las vitaminas.

Y así la caca fabrica,
desechando por el ano
lo que el cuerpo ya no
requiere ni necesita.

Siendo ésto
diario y cotidiano,
al mundo dejamos
alimento descompuesto
y en bolas de caca dispuesto,

pa’ que otros seres vivos
hagan de la caca su comida
y el objeto de su lucha diaria
en ésta vida cotidiana.


Política Ambiental

Y el político dijo:
¡Voten por mi
yo les convengo!

¡Voten por mi
yo soy el bueno!

Y así pasaron
partidos y sexenios.

Y así pasaron
presidentes, senadores
y empresarios.

A hacerse ricos del erario
a costa de la salud
y del hambre
de a diario.

A hacerse ricos
a costa del bosque,
el aire, los ríos y los lagos.

Y así pasaron
burócratas y sexenios.

Y los empresarios y políticos
después de hacerse ricos

dejaron contaminados los mares
y los bosques deforestados,
pobreza y conflictos sociales
en los campos y las ciudades.

Apropiación, administración
y distribución

Y se hizo el universo
y el universo se expandió.

Y se hizo el mundo
y el sistema solar.

Y de nuestra madre tierra
broto la vida
en el planeta.

El humano
se hizo llamar hombre
y al resto recurso
le dio por nombre.

E inventó el dinero
y la bomba nuclear.

Al petróleo
precio pusieron
y de la tierra y el agua
a su disposición pusieron.

Ahora los ríos
se están muriendo
y los glaciares
se están derritiendo.

Los bosques
se están acabando
y la humanidad
se está matando.

Más el dinero
sigue fiero
y en manos
de unos cuantos.

Algunos otros se dijeron
esto no es correcto
y así se revelaron
y por el respeto
y la equidad
con unas poesías
se manifestaron.

Otros más
las armas tomaron
y la guerrilla conformaron,
declarándole la guerra
al gobierno y al estado.


El campesino y el libre mercado

Surcabas el vientre
preparando a la madre
de la endeble tierra
que nos brotaba, curaba,
protegía y alimentaba.

Sembrabas la semilla
y esperabas a la lluvia
que con alegría
la mojaría y la fecundaría.

Ahora solo eres recuerdo
del libre mercado fiero
que sucumbió al creer
que el campesino
parte del progreso
jamás podría ser.

Y cegada por la locura
de la acumulación excesiva
esta cultura capitalista
fue víctima de su avaricia.

Pues puras plantaciones
de semillas transgénicas
y patentadas el progreso prefirió.

Y a los campesinos aniquiló.
Unos asesinados por rebelión.

Otros ahogados por la cultura
de la migración.

Muchos más por sed
y desnutrición.

Los últimos que resistieron
por las semillas de Monsanto
destruidos y sin sustento,
sin tierra y sin alimento
con su olvido sucumbieron.