Las mujeres constituyen el 50% de la población
mundial, un 38% de la población económi-camente
activa sólo poseen el 1% de la riqueza y soportan
el 100% de las obligaciones fami-liares.
Allí donde las mujeres hemos luchado hemos conseguido
importantes conquistas. Las Conferencias de El Cairo
del 1994 y Beejing del 1995, estarían expresando
tales conquistas. Se dice incluso que estaríamos
viviendo el derrumbe de la cultura patriarcal abriendo
espacios para una nueva relación de género,
donde lo femenino dejaría de jugar un papel de
subordinación.
Sin embargo cuando
miramos al mundo del trabajo, podemos identificar claramente
lo limitados que son estos avances para la mujer trabajadora.
Gracias a las aportaciones de los movimientos feministas
de los años sesenta surgieron los primeros estudios
sobre el mundo del trabajo desde la perspectiva de género.
Las políticas neoliberales han reforzado los
viejos patrones procedentes del patriarcado para consolidar
el papel dependiente y subordinado de la mujer en el
mercado del trabajo.
Estas políticas
se concretan en el estado español con las siguientes
medidas:
- Desregularización del mercado de trabajo con
el consiguiente aumento de la precariedad, trabajo a
tiempo parcial y de la economía sumergida.
La aplicación
de estas medidas comporta una indefensión de
la mujer al carecer de derechos laborales y la imposibilidad
de participar sindicalmente.
- La creación
de empleo a tiempo parcial con perfil femenino supone
que el salario de la mujer se reduce al 44% del del
hombre, consolidando la dependencia económica
de la mujer.
- Este tipo de contratación
junto con la ausencia de las mujeres en el mercado laboral
para dedicarse al cuidado del hogar (hijos, padres,
personas enfermas, etc.) ha supuesto que muchas de ellas
no hayan cotizado el número de años estipulados
para percibir una pensión contributiva, hecho
que minimiza gravemente el trabajo aportado por la mujer
a la sociedad a la vez que la aboca a
una situación de extrema pobreza.
- Asimismo las privatizaciones
en los ámbitos de la sanidad y de la enseñanza
se convierten en un arma de doble filo; por un lado
al ser en estos sectores muy fuerte la presencia femenina
se expulsan al desempleo o al trabajo
precario a miles de mujeres y por otro lado al estar
estos servicios destinados a bienestar y el cuidado
de la sociedad, su reducción en el ámbito
público y su planificación des de perspectivas
lucrativas, obligan de nuevo a la mujer a retornar al
hogar.
- Con las medidas
que propone y quiere aplicar el gobierno en materia
de conciliación de la vida laboral y familiar
de nuevo reduce derechos adquiridos de la mujer (las
16 semanas de permiso por maternidad se reducen a 6
si se
comparten con el cónyuge) y aumenta su sentimiento
de culpabilidad al querer realizar las mismas actividades
que una mujer que realiza en exclusiva el trabajo doméstico.
Ante todas estas políticas como mujeres sindicalistas
planteamos ir hacia un nuevo sindicalismo que utilice
otros medios para acceder a las mujeres trabajadoras
empleadas su mayoría en trabajos precarios o
las trabajadoras inmigrantes ya que estamos viviendo
tal situación de clandestinidad donde las reuniones
no pueden hacerse en el marco de la empresa, o donde
la denuncia debe ampararse en trabajadores o trabajadoras
con una situación laboral mas estable, que las
herramientas tradicionales del sindicalismo no son suficientes.
HEMOS DE RECUPERAR
LA SOLIDARIDAD DE CLASE.
En el marco de la negociación colectiva las mujeres
debemos luchar para que la negociación colectiva
para garantice las reivindicaciones de género
con el fin de que se consoliden en los convenios colectivos,
tales como la promoción profesional, la formación,
contra el acoso sexual y moral, etc.
Trabajar para que las mujeres sean conscientes de su
realidad y quieran transformar la sociedad, viendo en
el sindicalismo una herramienta útil para ello.
Potenciar que en los sindicatos haya un compromiso claro
para facilitar la presencia sindical de las mujeres,
adaptando los tiempos sindicales a los de las mujeres,
que son diferentes, a causa de la mayor dedicación
a las tareas de cuidados.
Un compromiso concreto para que en las próximas
elecciones sindicales se potencie que las mujeres ocupen
cargos de responsabilidad y de representación.
Dones Llibertàries
8 DE
MARZO DE 2002
Ver
más