El dos de julio de 2000 sucedió
un hecho inaudito en México, por primera vez en
más de setenta años de gobierno, el PRI
perdió las elecciones presidenciales.
El gobierno de Vicente
Fox, ha reproducido y perfeccionado el estilo de gobernar
del PRI y ha mantenido el proyecto neoliberal. El impulso
a la globalización económica se ha mantenido,
la perdida de derechos adquiridos por los trabajadores
a través de muchos años de lucha están
en riesgo de perderse con las propuestas gubernamentales
en la contra reforma a la legislación laboral,
se mantienen violaciones como la falta de respeto al derecho
de libre asociación sindical, a pesar de la firma
por parte del gobierno mexicano, desde 1950, del convenio
87 de la OIT; desaparecer, la relación bilateral
entre los empresarios y los trabajadores organizados en
sindicatos; se pretende desaparecer las formas de contratación
colectiva.
En la actualidad, el
salario de los trabajadores se considera un gasto de producción,
(USD 4.50 por ocho horas de trabajo), la alternativa por
la que luchamos es que el aumento salarial deberá
significar la satisfacción de las necesidades básicas
de los trabajadores y sus familias
La Globalización
económica a tenido consecuencias funestas para
los trabajadores mexicanos, de una población de
cien millones de habitantes, setenta millones viven en
la pobreza, y cuarenta de estos setenta, en la extrema
pobreza, (familias que viven con ingresos menores de un
dólar americano por día).
Las versiones oficiales
sobre los niveles de pobreza en México, sostienen
que existe un incremento de 30% más de pobres que
hace veinte años, (según datos oficiales,
casi el 60% de la población vive en condiciones
de pobreza) es decir, desde el inicio de la implantación
de las políticas neoliberales en este país.
La implantación
de maquiladoras en todo el país y en particular
con el proyecto oficial Puebla-Panamá implica establecer
un corredor de maquiladoras en el sur de México
y Centroamérica como una importante zona de contención
a la migración de trabajadores y trabajadoras indocumentadas
hacia los Estados Unidos, consolidando la economía
de exportación, el abandono del consumo interno,
lo que está obligando al gobierno mexicano a mantener
bajo un estricto control a la mano de obra, de los y las
trabajadoras y a sus organizaciones.
El empleo en el sector
maquilador a generado más de un millón de
puestos de trabajo (un millón 278 mil empleos)
en México, la mayoría bajo control de los
sindicatos oficiales (CTM y CROC) y en condiciones de
absoluta sumisión a las empresas: el salario real
ha disminuido en más del diez por ciento, mientras
que la inflación ha crecido en casi 50% en los
últimos doce años.
En este Sector de las
Maquiladoras el FAT a tenido algunas experiencias de organizar
a los trabajadores, desde hace un poco mas de cuatro años
establecimos el Centro de Estudios y Taller Laboral, A.C.
en Ciudad Juárez con el apoyo solidario de varias
organizaciones y donde también los trabajadores
Metalurgicos han brindado su apoyo incondicional, podemos
decir después de estos años de experiencia
de organizar, capacitar y asesorar a los trabajadores
que el centro fue un acierto, hemos logrado influir en
las elecciones para la dirección del sindicato
en una empresa de 1500 trabajadores además de varios
grupos que se estan capacitando, nos proponemos en el
futuro cercano a reproducir esta experiencia en Monterrey
y en el Estado de Aguascalientes, Estados de una fuerte
presencia de sindicatos corruptos.
La defensa de nuestros
derechos laborales esta directamente emparentada con la
lucha de los derechos laborales de los trabajadores de
Canadá. La defensa de los derechos sociales de
los trabajadores canadienses repercute de manera directa
en los derechos sociales de los trabajadores mexicanos,
pues cada derecho adquirido en cualquiera de los dos países
se convierte un estimulo al esfuerzo de los trabajadores
que luchan por cambiar sus condiciones de vida.
En la comprensión
de este hecho, radica la necesidad de las alianzas entre
los trabajadores de distintos países, de las cuales,
la alianza del FAT con los Metalúrgicos de Canadá
es una muestra concreta de la solidaridad obrera, donde
el trato entre compañeros ha permitido desarrollar
proyectos con un gran impacto en la lucha cotidiana de
los trabajadores, en particular en México.
El Fondo de Solidaridad
y Apoyo Mutuo (FOSAM) impulsado por nuestras dos organizaciones
sindicales ha permitido, siguiendo el ejemplo de hermanos
metalúrgicos en Canadá, sostener las luchas
de fábrica, haciendo a un lado el fantasma de las
derrotas por hambre, convirtiendo a cada trabajador despedido
por motivos de la lucha, en un organizador permanente,
transformando una debilidad en una fortaleza, el miedo
en esperanza, la solidaridad en combatividad.
La globalización
económica tiene cara, y es la de las grandes corporaciones;
la globalización económica tiene padrino,
y son los gobiernos de derecha que la impulsan; la globalización
económica tiene nombre en América y se llama
NAFTA.
El FAT lo percibió
desde un principio e inició la resistencia, siendo
cofundador de la Red Mexicana de Acción frente
al Libre Comercio (REMALC), compuesta por agrupaciones
sindicales, sociales y expertos en cuestiones económicas,
logrando transitar de la mera resistencia, a la propuesta
alternativa para un comercio justo, donde los derechos
humanos sean más importantes que los derechos de
las corporaciones por el libre comercio.
La lucha del FAT por
la recuperación del salario de los trabajadores
de la ciudad y el campo ha derivado de manera natural
y prioritaria a la lucha por la libre y democrática
sindicalización y a la reorientación de
la economía, refrendando la necesidad de la reactivación
de la economía por medio del mercado interno.
Nuestro proyecto implica
de inmediato el rechazo al proyecto neoliberal en la globalización
de la economía y la lucha por el incremento real
a los salarios, y la reactivación de una economía
social de los trabajadores, impulsando proyectos cooperativos
y autogestivos donde las alianzas internacionales son
pilar fundamental de nuestros principios como organización
independiente de los trabajadores mexicanos.
Nuestra lucha incluye no solo el ámbito de las
empresas, luchamos por transformar en todos los ámbitos
de la vida cotidiana del trabajador, que nuestro impacto
se refleje en relaciones familiares equitativas y ajenas
a la violencia intra familiar, en el mejoramiento del
nivel de vida impulsando el desarrollo de empresas de
economía social como cooperativas, proyectos productivos
y la consolidación de las formas colectivas de
propiedad de la tierra, como el ejido, dotación
de servicios urbanos básicos como agua, atención
al medio ambiente y mejoramiento de la seguridad pública;
estamos seguros que nuestra lucha también es la
lucha de los Metalurgicos y juntos con proyectos como
el FOSAM y otras formas de solidaridad lograremos un mundo
mejor en beneficio de las futuras generaciones.