DECLARACIÓN
DE PRINCIPIOS
El Frente Auténtico del
Trabajo es una Organización Nacional de
Trabajadores autónoma y democrática,
cuyos fundamentos están contenidos en el
compromiso con la defensa de los intereses inmediatos
e históricos de la clase trabajadora, en
la lucha por mejores condiciones de vida y de
trabajo y en el impulso a un proceso de transformación
de la sociedad mexicana en dirección a
la democracia y al socialismo autogestionario.
PROPÓSITO
El propósito
del Frente Auténtico del Trabajo, es, dentro
del movimiento social y político que avanza
en esta misma dirección, la construcción
de una SOCIEDAD AUTOGESTIONARIA con la participación
directa de los trabajadores y la sociedad civil.
De un sistema de DEMOCRACIA POLÍTICA Y
ECONÓMICA que parta desde las organizaciones
de base, desde la fábrica, la cooperativa,
la organización campesina, la colonia y
las organizaciones sociales en general, hasta
llegar a las instancias de decisión locales,
regionales y nacionales.
Esta es la forma
de garantizar que la dirección política,
económica y social, -la producción,
la distribución de la riqueza, la seguridad
social, la educación, los medios de comunicación,
las relaciones culturales, de mercado y cooperación
internacional-, sean construidas desde las instancias
de decisión del pueblo trabajador y de
la sociedad civil organizada.
LA ACTIVIDAD ECONÓMICA
La nueva estructura
económica autogestionaria, reconoce al
pueblo trabajador, como gestor de los procesos
económicos de base en la fábrica,
la cooperativa, la empresa de los trabajadores
y la organización campesina. Es a partir
de estas instancias de base, que el pueblo se
convierte en generador de las decisiones locales
y nacionales. Es él quien decide cómo
se produce, qué se produce, para qué
o para quien se produce, así como las formas
de comercialización y financiamiento que
es necesario implementar.
En la construcción
de esta nueva sociedad, los centros de trabajo
obrero, campesino o de servicios, van pasando
a ser propiedad social y administrados por quienes
los trabajan. La producción tiene como
primer objetivo satisfacer las necesidades del
pueblo y no el lucro. Toda persona tiene derecho
al trabajo y a recibir una remuneración
justa por el servicio que presta: alimentación,
vestido, vivienda, educación, seguridad
social, desarrollo cultural, actividades recreativas,
diversión y descanso.
La Autogestión
en el trabajo, la entendemos como una fórmula
de lucha y de trabajo a partir de la cual la clase
trabajadora se adueña, construye sus organizaciones,
define sus programas de lucha y avanza en el control
de los procesos productivos en pugna por nuevas
formas de organizar la producción y de
distribuir la riqueza que se genera. Es en su
proyección más amplia una fórmula
política que da cimiento a la sociedad
autogestionaria a la que aspiramos.
El derecho al
trabajo de todo hombre -como se enuncia en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos-
es prioritario. Proponemos que conforme la máquina
reduzca en la producción las horas-hombre
de trabajo, se disminuyan paralelamente las horas
de la jornada, con el goce del mismo salario.
Entonces sí, el avance tecnológico,
lejos de desplazar al hombre y generar desempleo,
garantiza a todos el derecho al trabajo, a un
trabajo mucho menos esclavizante, que concede
al trabajador tiempos más prolongados que
le permiten desarrollar actividades culturales,
políticas, educativas, la convivencia,
el deporte o la recreación; es decir, le
abren la posibilidad de llevar una vida más
íntegramente humana.
LA ACTIVIDAD POLÍTICA
La estructura
política en una sociedad autogestionaria
reconoce al pueblo organizado desde sus instancias
de base, como única fuente legítima
de decisión y gobierno.
La democracia
es la base de la gestión gubernamental,
entendiendo que no se trata de la democracia liberal
representativa con poderes de decisión
personal; sino de una representación responsable
de la palabra del pueblo de quien es portavoz.
Las instancias
de gobierno constituidas desde las bases, desde
los centros de trabajo con su dotación
propia de poder, evita el centralismo o acumulación
de éste en unos cuantos. La creación
de canales de participación -dentro de
una estructura dinámica en constante movimiento,
interrelación y autodepuración-
son condiciones sin las cuales no se da el proceso
responsable y honesto de gobierno autogestionario.
Conforme va siendo
una realidad, el gobierno autogestivo del pueblo,
impide la burocracia, garantiza la eficacia en
las instituciones de salud y seguridad social,
de promoción de la vivienda, educación
y cultura; asimismo, los recursos públicos
se van canalizando en beneficio de sectores, infraestructura
básica, instituciones y obras en general
del pueblo trabajador.
EL ESTADO DE LEGALIDAD
La Ley y su ejercicio,
son en una Sociedad Autogestionaria, lugar de
expresión y forma de protección
del pueblo trabajador. Su elaboración parte
de un proceso en que el pueblo todo, acuerda sus
principios fundamentales, basados en los derechos
humanos y en los deberes que impone la responsabilidad
autogestionaria.
Un estado de legalidad,
sólo es posible cuando éste defiende
los derechos de las mayorías, y cuando
se insta al pueblo todo, a cumplir sus obligaciones
de cooperación y convivencia social.
Conforme las organizaciones
de base del pueblo trabajador van exigiendo limpieza,
democracia y participación ciudadana en
los tribunales e instituciones jurídicas,
éstos irán asumiendo sus responsabilidades,
hasta llegar a ser verdaderos tribunales del pueblo
en cada entidad o institución política.
Formados bajo el testimonio de aquellos con quienes
convive o trabaja, e integrados por hombres y
mujeres reconocidos por su honestidad, responsabilidad
frente a sus agremiados, claridad e independencia
de juicio ante cualquier presión. Para
ello es necesario educar desde la escuela a niños
y jóvenes en este ejercicio, así
como a los adultos en sus organizaciones de base.
LOS RECURSOS DE
LA NATURALEZA
En una sociedad
autogestionaria los recursos de la naturaleza
son propiedad social, poniendo el interés
general sobre el interés particular. La
administración, conservación y explotación
de dichos recursos es responsabilidad colectiva
a partir de la propia localidad, del lugar de
trabajo y de la misma comunidad que la habita.
Para ello es necesario ir creando las instancias
organizativas de base que lleven a ese fin.
Como organización
de trabajadores tenemos la responsabilidad de
hablar y el derecho a ser escuchados en relación
a que lo que producimos, los elementos que usamos
en la producción y la forma en que producimos,
no sean nocivos al trabajador, o deterioren nuestro
medio ambiente.
La vida humana
y todo lo que la rodea es el objetivo prioritario.
Alimentación suficiente y balanceada para
todos, especialmente para los niños y quienes
mayormente lo necesitan, evitar las grandes concentraciones
urbanas, educar en el amor a la naturaleza, sus
manifestaciones y beneficios; en la conciencia
de explotarla racionalmente, de cuidarla responsablemente,
de protegerla, mejorarla y engrandecerla para
el bien de todos.
TECNOLOGÍA
Y PRODUCCIÓN
El avance de la
técnica y su aplicación en el ámbito
económico y social del trabajador modifican
significativamente sus condiciones de vida y trabajo.
La técnica, como creación y herencia
social, tiene un objetivo esencial: la liberación
del hombre, y de ninguna manera su destrucción
o explotación; el desarrollo técnico
debe darse en forma simultánea al desarrollo
de los derechos humanos.
El modo y las
relaciones de producción, se ven especialmente
afectadas por los avances tecnológicos
y de la cibernética. Desde las organizaciones
de base, es necesario generar un proceso que permita
al trabajador abrir espacios e integrarse como
persona en este movimiento, de manera que a través
de capacitación, de participación
en los distintos niveles de producción,
pueda desarrollarse en sus conocimientos y habilidades,
dominar y no verse dominado por dichas innovaciones
o quienes las imponen.
Como trabajadores
nos corresponde también un espacio de colaboración
en la generación de tecnología,
tanto en el campo como en la ciudad, desarrollando
un proceso de estudio, de entrenamiento, de capacitación,
de intercambio de experiencias en la producción,
de investigación en colaboración
universitaria.
EL PATRIMONIO
CULTURAL
El patrimonio
de nuestro pueblo, se ha construido en la fusión
de dos culturas: la autóctona, en su diversidad
de expresiones, y la occidental. Un nuevo modo
de ser, de pensar, de valorar, de divertirse,
de comer, de hacer música, de enfrentar
la vida, de trabajar, de relacionarnos, ha tomado
la forma de nuestra cultura nacional, en la diversidad
de sus manifestaciones locales, criollas e indígenas.
Los trabajadores del país: del centro,
del sureste, del Valle de México, de la
frontera norte o sur; de los pueblos medios, de
la montaña, o la costa; constituyen realidades
culturales con las cuales, se construye el proyecto
de sociedad autogestionaria.
Esta realidad
cultural está, como todo ser vivo, sujeta
a cambio y evolución. La Sociedad Autogestionaria
se construye en el respeto al acervo cultural
del ayer, y en la atención vigilante a
las nuevas realidades que surgen en una dinámica
de cambio en el hoy, conformando nuevos modos
de ser y de pensar. Con conciencia crítica
y desde los principios de nuestra sociedad autogestiva,
abriremos espacios de aceptación y de confrontación
para todos estos cambios.
En un mundo cada
vez más relacionado, sabremos también
convivir con otras culturas, dando y recibiendo
de otros pueblos lo que pueda enriquecernos mutuamente,
rechazando toda influencia o injerencia externa
portadora de alienación u opresión.
LA EDUCACIÓN
En la sociedad
autogestionaria, la educación ocupa un
lugar de privilegio. El hombre nuevo no nace,
se hace. Se forma como un ser libre en cuanto
a ser él mismo, sujeto de su propia decisión
y solidario en su relación con los demás
y la colectividad; desarrollando las actitudes,
los valores y la responsabilidad social que son
base de la sociedad autogestionaria. Para lograrlo
es necesario propiciar el máximo desarrollo
de las cualidades personales, y abrir los canales
adecuados que permitan la amplia participación
de cada uno con iniciativa y originalidad; avanzando
así en la construcción y el manejo
de todas las actividades productivas, sociales
y políticas, sea en la propia organización,
en su localidad o a niveles más amplios.
Corresponde a la enseñanza
asegurar la capacitación que pone al día
al trabajador para desempeñar su oficio
con un máximo de eficiencia en su tarea,
y de satisfacción personal por su competencia.
Así como el aprovechamiento de la experiencia
del trabajador a través de una investigación
sistematizada, con el debido reconocimiento por
su aportación.
Sin embargo, el estudio no debe
limitarse a fines prácticos, sino preocuparse
también por la realización integral
de la persona y de la propia sociedad. Para ello
es necesario garantizar a todos, hombres, mujeres,
niños, jóvenes y ancianos, el derecho
al estudio científico, técnico,
artístico o artesanal, según sus
aptitudes o deseos.
COMUNICACIÓN Y CONCIENCIA
CRÍTICA
La participación del pueblo
trabajador en los medios de comunicación
masivos es una condición esencial para
la realización de la sociedad democrática
y autogestionaria. El ir y venir de la información
crítica, las opiniones, la discusión
en los medios que todo mundo lee, ve o escucha,
los convierte en medio de participación
y debate político, económico, laboral,
educativo, cultural o recreativo de toda la comunidad
o todo un pueblo.
Hechos, acontecimientos, descubrimientos
científicos, políticas económicas,
sociales y laborales, manejo de instituciones
y finanzas públicas, deben ser objeto de
análisis y discusión con derecho
de libre intervención en los medios para
exponer desde las organizaciones de base el punto
de vista del pueblo trabajador.
Así se forma y desarrolla
la conciencia crítica de hombres, mujeres
y niños, la sociedad autogestionaria, con
base en la información y comunicación
completa y veraz de todo cuanto es de interés
general.
PRINCIPIOS
Para la realización de
dicho propósito, nos normamos bajo los
siguientes principios.
IGUALDAD.
Reconocemos y defendemos la igualdad
entre los seres humanos, respetando las diferencias
que nos caracterizan como individuos o grupos.
Es contrario a este principio: todo tipo de discriminación:
sea por raza, sexo, nacionalidad, profesión,
tipo de trabajo o credo religioso, asimismo el
dominio del poderoso sobre el débil, del
rico sobre el pobre y del patrón sobre
el trabajador.
La igualdad de derechos y oportunidades
de los trabajadores con los otros estratos sociales,
debe estar por encima de todo interés económico
o coyuntura política, llámese: capital,
mercado, política financiera, modernización,
elecciones, obtención de puestos públicos
o cualquier otra que atente contra esta prioridad.
El poder debe residir en las bases
trabajadoras o ciudadanas, para no permitir que
al caer en manos de unos cuantos, se acrecienten
las diferencias por el dominio económico
y político de unos sobre otros, lo que
necesariamente conlleva pobreza, opresión
y menoscabo de los derechos humanos fundamentales,
como es el derecho a participar en la toma de
decisiones que afectan nuestro propio destino,
el de nuestro grupo o comunidad.
LIBERTAD
La libertad es principio fundamental
de la clase trabajadora. Poder actuar en defensa
de los propios intereses, asociarse sin imposiciones
de ninguna clase, con autonomía e independencia
de patrones, gobiernos, partidos políticos
e iglesias. Tener libertad de expresión
y de credo, al igual que de afiliación
o no afiliación a los partidos políticos
de manera individual y soberana. Libertad que
en el plano general significa el fin de los mecanismos
corporativos de control y manipulación
que sufre nuestro país.
DERECHO AL TRABAJO
Principios universalmente reconocidos
son: el derecho al trabajo, el derecho a participar
en la organización y administración
del mismo, el derecho a colaborar en los planes
y programas y a tomar parte en las decisiones
sobre la riqueza social que acaben con la injusticia,
explotación y condiciones infrahumanas
de vida y trabajo.
El avance de la sociedad depende
de la calidad del trabajo que recibe, por lo que
declaramos la obligación del trabajador
a cumplir con su responsabilidad y el derecho
del mismo a tener los medios necesarios y la capacitación
continua y permanente, para poder cumplir con
esta obligación. Asimismo su remuneración
económica debe ir acorde con su dedicación
y destreza, y ser suficiente para no verse privado
del derecho universal e inalienable a la vida,
salud, educación y descanso.
LA PROPIEDAD
Toda ley que regule la propiedad
habrá de hacerlo sin menoscabo de los derechos
de todo hombre y mujer a la vida, a la alimentación
y vivienda digna, derecho al cuidado y protección
de la salud, al trabajo, a la educación,
a la libre asociación y de todo derecho
humano, condensado por la sociedad universal como
tal. El reto de la clase trabajadora como fuerza
social, es ir consolidando este principio, como
práctica legal y social. Bajo este principio
se legislará sobre el derecho a la propiedad
de los medios de uso y consumo.
La propiedad social con carácter
autogestionario, de los medios de producción
en el campo, la industria, las finanzas, los servicios,
los medios de distribución y comercialización,
permite entablar una relación entre iguales,
más humana en sus prácticas y justa
para los intereses de todos y cada uno, por lo
que en nuestra concepción y nuestra práctica
privilegiamos esta forma de propiedad social.
UNIDAD Y SOLIDARIDAD
La unidad principio básico
que da sustento a las luchas y a las conquistas
de la clase trabajadora; la entendemos como fruto
de la voluntad y de la conciencia política
de los trabajadores y no como fórmula impuesta
para su control político. Como instrumento
democrático de defensa de los trabajadores
frente al capital y de lucha para incidir en la
transformación de la sociedad, y como medio
que no implica unanimidad de pensamiento de la
clase trabajadora, sino fortalecimiento de un
polo social plural, con capacidad de jugar un
papel de primera importancia en la construcción
del país.
En un mundo donde
las distancias entre personas, países,
culturas, procesos de producción y comercialización,
se acortan y unifican, es más necesaria
que nunca la unidad y solidaridad de todos los
trabajadores, como una fuerza social real, con
poder y representatividad, para ir ampliando espacios
en la construcción de una nueva sociedad
en igualdad de derechos, oportunidades y obligaciones.
No basta la unidad de los trabajadores en la fábrica,
no basta la unidad de sector o rama de trabajo,
es necesario buscar la unidad, la solidaridad,
de cada localidad, de cada región, de cada
país, de los países
que componen una región económica
o política y del mundo entero. Sólo
en esta unidad conseguiremos ir teniendo la suficiente
fuerza social para ir construyendo la sociedad
autogestionaria.
