Medidas para impulsar el mercado interno
Aumento de Salarios.
Aumentar significativamente los salarios mínimos,
con el objetivo de restituir el poder adquisitivo
perdido en los últimos 20 años, y
la definición de políticas para la
protección y estímulo del consumo.
Libre negociación de aumentos salariales
y contractuales sin imposición de topes por
parte del gobierno, con la flexibilidad para considerar
la capacidad y los plazos de cada empresa y de cada
rama de la producción respetando la bilateralidad
y la libertad de asociación de los trabajadores.
Los aumentos salariales no son necesariamente inflacionarios.
El aumento en el costo de la mano de obra puede
ser compensado por el aumento de la productividad,
pactado entre empresa y sindicato. Esta creciente
productividad social permite considerar que la reorientación
del actual modelo económico no sólo
es posible, sino que convierte en prioridad social
y económica el fortalecimiento del mercado
interno y la generación de empleos productivos
que permitan recuperar el poder adquisitivo perdido.
La reforma social de la política laboral
El trabajo, única fuente legítima
de riqueza y bienestar para el país y las
personas, está siendo destruida, degradado
y desvalorizado, millones de mexicanos han sido
desplazados de las actividades productivas y lanzados
a las filas del desempleo y los salarios de la mayoría
de los trabajadores han caído dramáticamente.
Por ello, es indispensable establecer pro-puestas
claras y consensadas para la transformación
social y productiva del modelo económico
del país en las que la revalorización
del trabajo, del trabajador y del sindicalismo tengan
prioridad.
Los acuerdos macroeconómicos tienen que derivar
en concertaciones microeconómicas que reconozcan
las condiciones particulares de cada sector, cadena
o región productiva, y en las que los trabajadores
y sus organizaciones sindicales representativas
elaboren plantea-mientos y principios que conduzcan
a una transformación social y productiva
de la política laboral y económica
del país.
Esta concertación microeconómica debe
ser el sustento de un acuerdo social que comprometa
a trabajadores y empresarios con el desarrollo integral
y justo del país y responsabilice al gobierno
de su conducción democrática.
Para nosotros la transformación productiva
y laboral del país significa la democratización
y apropiación de los procesos de trabajo,
representa una actitud diferente de los trabajadores
y sus organizaciones frente al ámbito productivo
que privilegia su capacidad propositiva y organizativa
y que debe repercutir en un mejoramiento permanente
de su nivel de vida y de trabajo, proponemos por
tanto, que se realice una efectiva consulta nacional
por ramas, cadena y región productiva, en
la que todas las organizaciones de trabajadores
puedan hacer sus propuestas libremente, ya que consideramos
que cambios reales en lo productivo y laboral se
darán en la medida en que los propios trabajadores
participen en su discusión y los asuman en
su implementación.
Ahorro interno
El financiamiento del desarrollo debe fincarse en
lo fundamental en el ahorro interno, el cual se
logra con inversiones productivas, elevación
de los ingresos de la población y condiciones
favorables en el terreno de la economía y
no sólo de instrumentos financieros o del
manejo privado del ahorro de los trabajadores.
Política fiscal
El gasto público debe reorientarse y aumentar
paulatinamente, con objeto de fortalecer las acciones
productivas y sociales del sector público
en favor de la planta productiva y de la población,
priorizando el crecimiento, el desarrollo de áreas
y sectores estratégicos en un proyecto de
largo plazo y del gasto social.
Lo anterior supone, entre otras cosas, una reforma
fiscal que permita:Aumentar los ingresos fiscales
a partir de ampliar la base de contribuyentes, lo
cual se lograría con una verdadera simplificación
administrativa que
facilite la incorporación de la llamada economía
informal al pago de impuestos, así como a
los beneficios de la seguridad social.
También el crecimiento
económico generali-zado por sí mismo
permitirá aumentar lo recaudado.
Fomentar la inversión productiva frente a
la especulativa y orientarla hacia regiones y sectores
que son prioritarios en un proyecto de desarrollo
de largo plazo.
Incentivos otorgados contra
compromisos concertados, con metas medibles, por
tiempo definido prolongable según el desempeño.
Federalización de la recaudación y
el manejo de los recursos. El cobro del IVA por
los estados y la obligación de las empresas
públicas a pagar el impuesto predial en los
municipios, pueden dar inicio a la Federalización.
La Federalización
supondrá un esquema real de solidaridad entre
las entidades y los municipios, con objeto de garantizar
un desarrollo integral entre las regiones del país.
Algunas reformas fiscales deben ser:
Reducir el IVA al 10%. Mantener e incluso incrementar
más allá la tasa del 15% para bienes
suntuarios.
Suprimir el impuesto al activo.
Proveer de progresividad al impuesto sobre la renta
(ISR).
Desgravación del
Impuesto Sobre la Renta hasta cuatro salarios mínimos.
Premios a la reinversión
y ahorro en el sistema financiero nacional en instrumentos
de
mediano y largo plazo.
Suprimir los impuestos sobre nóminas.
Impuesto sobre las inversiones especulativas, incluyendo
las transacciones en la bolsa de valores.
Revisar el régimen especial de la maquila.
Incentivos sujetos a metas concertadas con los sectores
involucrados y su continuidad estará condicionada
al logro de dichas metas.
Incentivar la reconversión tecnológica
hacia tecnologías limpias.
Multas y castigos a los
agentes contaminantes.
Incentivos y subsidios temporales para micro, pequeñas
y medianas empresas principalmente por su contribución
en la generación de empleos.
Las carteras vencidas.
Las carteras vencidas no sólo es un problema
de los deudores; en muchos casos es producto directo
de las altas tasas de interés y de su alza
indiscriminada y de la ineficiencia con que funciona
el sistema bancario nacional, que se subsana con
crecientes costos de operación y con la búsqueda
de altos rendimientos que no corresponden a la funcionalidad
real de la banca.
Los intereses sobre intereses y los intereses moratorios
no son mecanismos financieros.
Es necesario proponer nuevos esquemas de negociación
concertada entre banca, deudores y gobierno, con
base en la capacidad real de pago de los ciudadanos
y de las empresas y no en la búsqueda de
altas utilidades para los bancos, que determinen
reducciones a la deuda principal considerando su
valor en el mercado secundario de cartera vencida,
pues los bancos recurren a despachos de cobranzas
y fijan un precio a las deudas según sus
posibilidades de ser cobradas.
Es necesario proponer nuevos
esquemas de negociación concertada entre
banca,deudores y gobierno, revisión del FOBAPROA
y la aplicación de la justicia penal en contra
de defraudadores.
Bajar las tasas de interés
Es necesaria una profunda reestructuración
del sistema financiero nacional que eleve su eficiencia
y con ello reducir los costos de intermediación.
Debe desvincularse la política de tasas de
interés a la necesidad de atraer capital
externo especulativo.
El Banco de México debe regular los márgenes
de intermediación y garantizar el funcio-namiento
óptimo de la banca de desarrollo con el otorgamiento
de crédito, barato y oportuno, a las actividades
productivas.
Privatizaciones
Creemos indispensable suspender los actuales procesos
de privatización que significan un gran riesgo
para el patrimonio nacional: petroquímicas,
electricidad y aquellos que lesionan las conquistas
históricas de los trabajadores y los precarios
mecanismos nacionales para la distribución
del ingreso, tales como la seguridad social y la
educación pública.
Legislar contra la existencia de monopolios
Hasta ahora el "Libre
Comercio" y la "Competitividad" sólo
se han aplicado selectivamente.
Existen varios monopolios
privados que actúan con ventaja ilegal en
la economía, mientras la gran mayoría
de las empresas enfrentan graves situaciones, estos
monopolios mantienen sus niveles ilegales de ganancia
y amplían sus redes de influencia a nuevos
campos.
Redefinir el papel de las empresas públicas
para hacerlas eficientes y autofinanciables, garantizando
que contribuyan al desarrollo nacional. Revisar
la participación del gobierno, trabajadores
y ciudadanos en la gestión de las
mismas.
Promover los controles ciudadanos para combatir
la corrupción y el despilfarro del patrimonio
social.
Deuda Externa
La deuda externa debe ser reestructurada con base
en el desarrollo real de la planta productiva del
país del producto interno bruto, que deben
determinar la capacidad de pago ante nuestros acreedores.
La revisión y renegociación de la
deuda externa debe de servir además como
etapa inicial para la transformación del
sistema financiero internacional, a partir de mecanismos
interna-cionales que integren acciones conjuntas
y concertadas de los deudores frente a los acreedores.
Los principales objetivos a lograr en la renegociación
de la deuda deben ser:
La reducción significativa en el saldo con
el fin de disminuir su servicio (intereses y amortizaciones).
Mejorar el perfil de los vencimientos. Entre otras
medidas, se debe lograr periodos de gracia suficientemente
largos para permitir a la economía
En lo interno, el congreso de la Unión debe
proceder a reformar la Ley de Deuda Pública
con objeto de acotar y regular de manera efectiva
el endeudamiento generado por razones de regulación
monetaria. El objetivo es
logra un mayor control y fiscalización de
las decisiones sobre endeudamiento público
por parte del Ejecutivo Federal.
En ese mismo sentido se
debe propiciar la participación de la sociedad
civil en el proceso de renegociación.
La política cambiaria
El objetivo es mantener un tipo de cambio real,
evitando la sub y/o sobrevaluación. Debe
evitarse que el tipo de cambio esté determinado
totalmente por el mercado pues nos deja a merced
de los especuladores.
En la medida que la acumulación
de reservas internacionales lo permitan se debe
de sustituir el régimen de flotación
por el de bandas de flotación.
El TLC, la Apertura Comercial y la Seguridad Social
Es indispensable una revisión del TLC tal
y como esta prevista en el mismo, para adecuarlo
a una nueva política que no implique apertura
indiscriminada ni facilidades incondicionales a
la inversión extranjera; que considere el
papel del Estado, la asimilación y desarrollo
de conocimientos tecnológicos y de propiedad
intelectual en beneficio de las micro, pequeñas
y medianas empresas, de las comunidades y de la
academia; y las medidas de emergencia por
dificultades de balanza de pagos; así como
las cláusulas que afectan la soberanía
de México.
Incluir como parte sustancial del TLC el respeto
a los derechos sociales y colectivos adquiridos
y establecer los mecanismos, obligaciones y recursos
para la homologación hacia arriba de dichos
derechos entre los países miembros.
El mismo tratamiento debe
darse al asunto migratorio, al medio ambiente y
a los derechos humanos.
Es urgente pedir la revisión del TLC aprovechando
que los nuevos acuerdos mundiales de comercio agrupan
a más de noventa países incluidos
México, los Estados Unidos y Canadá,
facilitan mejores condiciones para que México
pueda redefinir sus relaciones con el exterior.
Asimismo, es necesario que en la revisión
del tratado, a diferencia de la negociación
original, exista una amplia participación
de los sindicatos, de los trabajadores, y la definición
de códigos sociales que lo regulen.
No se trata de volver al proteccionismo o de apoyar
la ineficiencia, sino de aplicar una política
más gradual y facilitar la competitividad
en condiciones de igualdad.
La defensa de la independencia y la soberanía
de nuestra patria se debe convertir en la razón
ética y en la principal tarea de todo el
pueblo de la clase trabajadora.
Adicionalmente, consideramos necesario que la desregulación
y modernización del sistema financiero deben
ser concertadas con los trabajadores del sector,
priorizando un proyecto de alcance nacional para
que el sistema de intermediación financiera
opere, en razón de las necesidades de los
acuerdos derivados de la concertación microeconómica,
para que el ahorro y el financiamiento cumplan propósitos
afines al desarrollo social del país.
Rechazamos contundentemente la opción de
una reforma de la seguridad social en México
en función de los intereses de los capitales
privados que no constituyen una respuesta verdadera
que resuelva el problema de la seguridad social
de los trabajadores, ya que su enfoque solo profundiza
la injusticia social.
Nos manifestamos clara y decididamente por la construcción
de una nueva opción que recupere y reoriente
los propósitos históricos de la seguridad
social como instrumento para la distribución
del ingreso, que rescate la utilización del
ahorro social para reactivar la economía
en beneficio del país y, en suma, que
vincule estructuralmente al propio sistema de seguridad
social con la promoción del desarrollo económico
y sobre todo con la generación de justicia.
Política antiinflacionaria
En la medida en que se instrumenten las medidas
y ajustes aquí propuestos, la inflación
estará controlada, toda vez, que la enfrentaremos
desde sus raíces profundas que están
en la esfera de la producción o de los costos,
y no como se ha hecho hasta ahora, deprimiendo la
demanda con la caída de los salarios.