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LA REFORMA LABORAL
Y
PRODUCTIVA •
Unión Nacional
de Trabajadores
LA REFORMA SOCIAL
Y DEMOCRATICA DEL ESTADO MEXICANO EN SU VERTIENTE LABORAL-PRODUCTIVA
Y LA CREACION DE UN NUEVO PROYECTO HISTORICO DEL SINDICALISMO
EN MEXICO
Uno de los grandes
objetivos históricos de la Unión Nacional
de Trabajadores, es lograr una reestructuración democrática
del sindicalismo, que permita autentificar y fortalecer
a los sindicatos como organizaciones que defiendan y promuevan
los intereses y los derechos de los trabajadores pero también
como organizaciones que transformen y que reviertan las
inequidades y los desequilibrios inherentes al capitalismo,
como organizaciones que impulsen el cambio y la justicia,
como vanguardia y como conciencia crítica de la sociedad.
Las organizaciones y movimientos sindicales que genuinamente
han asumido este compromiso de reestructuración democrática
del sindicalismo mexicano han coincidido en que, necesaria
e inevitablemente, realizarlo implica desmantelar al corporativismo,
transformando al Estado, sus estructuras, prácticas
y relaciones.
El corporativismo es la integración obligatoria de
los ciudadanos al aparato de Estado por medio de corporaciones
gremiales, como pueden ser las cámaras patronales,
las organizaciones sindicales o campesinas, las asociaciones
profesionales y otras, cuya finalidad es garantizar, por
medio del principio de autoridad, el cumplimiento de los
proyectos gubernamentales. En México, esta incorporación
se dio a través de mecanismos tripartitas en donde
los supuestos representantes de los trabajadores y de los
empresarios se sumaban a las decisiones gubernamentales
en aras de una pretendida unidad nacional.
Un rasgo conceptual y decisivo del corporativismo es el
control que el gobierno ejerce sobre la sociedad y su organización.
Baste recordar que la tesis "el gobierno es el árbitro
y regulador de la vida social", punto central sobre
el que se sustentó la política laboral del
estado corporativo desde los años treinta, sirvió
no sólo para fundar instituciones y forjar leyes
en este ámbito sino, prácticamente, en todas
las esferas de la vida del país y que fue una actitud
constante hacia la sociedad. La aplicación de dicha
tesis tuvo algunos efectos particularmente importantes sobre
la economía, como la sobrepolitización del
ámbito productivo y de las relaciones entre los actores
productivos, en la que la regulación estatal se guió
más bien por criterios de control político
y de clientelismo, que por prioridades de desarrollo y de
eficiencia.
El autoritarismo, el paternalismo y la corrupción
son característicos del corporativismo a la mexicana,
que incluye la sumisión voluntaria o impuesta a la
voluntad única de un Estado conformado por distintos
sectores que funcionan como correas de transmisión
entre las políticas del Estado y los ciudadanos,
por medio de acuerdos nacionales, pactos sociales y alianzas
para el crecimiento.
Desde los años 20 y, especialmente con la promulgación
de la Ley Federal del Trabajo de 1931, se generó
una grave desviación en los sindicatos, gracias al
sistema de registro sindical y toma de nota de las directivas,
que otorgó al Estado la facultad de decidir en la
práctica qué sindicatos son reconocidos y
cuáles no, independientemente de la voluntad de los
trabajadores que los conforman. Otro tanto ocurrió
con la calificación de las huelgas, que da a las
autoridades laborales el poder de decidir la procedencia
o improcedencia de un movimiento acordado por los trabajadores.
Una característica adicional del corporativismo mexicano
fue la afiliación colectiva de los sindicatos y las
organizaciones campesinas al partido oficial,
con lo que se les sujetó al control corporativo del
voto. Esta relación entre las organizaciones y el
gobierno significó la obtención de prebendas
para los dirigentes, entre las que destacan los puestos
de elección popular, las Secretarías de Estado
y la posibilidad de realizar diversos negocios al amparo
del poder público.
En el plano laboral, el corporativismo adoptó, como
una de sus manifestaciones, el tráfico de contratos
colectivos llamados de protección, ya que los inversionistas
interesados en abaratar los costos de mano de obra establecen
una relación de simulación jurídica
que les permite violar los ordenamientos legales y pagar
salarios bajos, todo ello con la complacencia de las centrales
sindicales oficialistas y de las autoridades del trabajo,
que aceptan hasta el uso de golpeadores para impedir los
intentos de sindicalización auténtica.
Este modelo de sindicalismo corporativo tuvo sus mayores
éxitos en la época del llamado milagro económico
mexicano, época en la que se tuvieron altas tasas
de crecimiento y un mercado interno protegido que consumía
los bienes nacionales.
En la época actual, en que han caído las barreras
proteccionistas y el país se ha integrado de lleno
a la economía mundial, el corporativismo ha mostrado
sus
debilidades, pues resulta económica y socialmente
ineficiente.
En resumen, podemos afirmar que el corporativismo y uno
de sus soportes, los contratos de protección, constituyen
en nuestro país el principal obstáculo a la
modernización productiva. Solamente con organizaciones
auténticas y eficientes de empresarios y trabajadores,
que realicen acciones concertadas con amplio sustento programático
y técnico, será factible irrumpir con éxito
en el fenómeno de la globalización económica.
Para la UNT, en este sentido, la reforma social y democrática
del Estado debe ser entendida puntualmente como la transformación
de las estructuras, relaciones y prácticas corporativas
del propio Estado en México.
Substituir al corporativismo por un proyecto democratizador,
plural e incluyente parece ser la única opción
de cambio verdaderamente válida para el movimiento
sindical. Esto es especialmente claro en un momento en el
que el gobierno y algunas fuerzas sociales y políticas
parecen apostar a una renovación del corporativismo,
intentando mantener el control y la intervención
gubernamentales en la vida social aunque, eso sí,
con nuevos interlocutores y matices.
Para las organizaciones, reestructurar demo- cráticamente
al sindicalismo implica tomar decisiones y llevar adelante
procesos complejos e insoslayables, revisando y reconstruyendo
las estructuras y los acuerdos que las normaron bajo el
corporativismo. Deben emprender su propia transformación
estructural y orgánica, a fin de construir nuevas
relaciones con el gobierno, con los empresarios y con
la sociedad.
Lo anterior ayuda a entender las dificultades de muchas
organizaciones para trascender este proceso, y el por qué
de defecciones, indecisiones y de la persistencia de la
intervención gubernamental.
La lucha contra el corporativismo constituye, de hecho,
una refundación del movimiento sindical mexicano
sobre nuevas bases. La UNT cumple con dicho perfil, porque
nace de la iniciativa de los trabajadores y por ello su
poder radica en su auténtica representatividad y
no en el reconocimiento que el gobierno pudiera darle.
La reforma laboral-productiva constituye la gran tarea pendiente
en la agenda democratizadora del país,sobre la que
no hay avances ni consensos y sobre la que, en cambio, existen
propuestas unilaterales yexcluyentes sumamente limitadas
como, por ejemplo, la de suponer que la sola reforma de
la Ley Federal del Trabajo resolverá los rezagos
productivos o eliminara al corporativismo sindical, a sabiendas
de que éste no es sólo sindical, sino también
patronal, y que no podrá ser transformado en ausencia
de una reforma profunda del papel y de las facultades gubernamentales
en materia productiva y laboral.
Por lo mismo, la UNT sostiene que la reforma laboral-productiva
debe realizarse en el contexto de una reforma estructural
más amplia, la de la reforma social y democrática
del Estado.
Es necesario avanzar y ganar en consensos, en la apertura
y creación de nuevos espacios democráticos
de y para la sociedad, y por ello la reforma laboral no
puede plantearse como un proceso aislado ni comouna concertación
cupular entre el gobierno y algunas organizaciones.
Impulsar la reforma laboral-productiva concretiza el desmantelamiento
del corporativismo en cuanto objetivo histórico de
la UNT. Esta tarea no puede ser
un planteamiento retórico, sino un conjunto de acciones
y de cambios concretos, estructurales y profundos que permitan
consolidar por igual la autonomía y la democracia
sindicales, revalorizar al trabajo y al trabajador y desarrollar
la función productiva del sindicalismo, entendida
como recurso y estrategia de su fuerza social y política.
Por lo mismo, realizar la reforma laboral-productiva en
el contexto de la reforma social y democrática del
Estado no será para la UNT una concesión del
gobierno ni debe ser el resultado de una interlocución
tradicional sino el producto de la movilización consciente
de sus integrantes, a nivel nacional. La
UNT necesita seguir construyendo y abriendo nuevos espacios
de acción democrática y, para ello, su propio
desarrollo orgánico, por un lado, y su interacción
novedosa y directa con los empresariosconstituyen mecanismos
fundamentales.
La UNT ganará en autonomía y en consensos
en la medida en que, con base en el diálogo entre
iguales, logre acuerdos concretos, generales, por rama y
cadena productiva con los empresarios para resolver problemas
productivos y laborales de empresas nacionales y multinacionales,
y al mismo tiempo en que con dichos acuerdos consiga pactar
condiciones para la revalorización del trabajo, la
generación de empleos y la redistribución
del ingreso.
La UNT ganará en democracia y participación
en la medida en que demuestre ser una alternativa de representación
no sólo sindical sino social, en la medida en que
demuestre que la reforma laboral tiene que ser también
productiva, porque esta es la fórmula para una nueva
fuerza histórica del sindicalismo, para aliarse con
otras organizaciones y para desarrollar una alternativa
nacional frente a la globalización, frente a la crisis
y frente a la reestructuración en proceso del capitalismo.
NUESTROS PRINCIPIOS IRRENUNCIABLES
Algunos de los más importantes son:
Libertad de afiliación
sindical
Contratación
colectiva
Derecho a la representación
sindical
Libre expresión
de las ideas
Salario remunerador
Equidad en el trato
Derecho de huelga
Exclusividad en
la contratación
Derecho a la jubilación
Derecho a vivienda
Seguridad Social
Salud e Higiene
en el trabajo
Capacitación
y Adiestramiento
Bilateralidad en
las negociaciones
Estabilidad en el
empleo: derecho a la permanencia en el trabajo y a las obligaciones
derivadas del patrón efectivo y del substituto.
Salario igual para el trabajo igual
Jornada máxima de ocho horas
Descanso semanal obligatorio
Respeto a las garantías sobre el trabajo de las mujeres
y los menores.
Respeto a las garantías de los trabajadores en materia
procesal.
Reparto de utilidades
La UNT convoca a
todos los sindicatos del país a una reunión
preparatoria para crear una Mesa deConcertación Sindical
Nacional, de la que se derive la constitución de
un frente común con pro- puestaspropias frente a
una imposición de reforma a la Ley Federal del Trabajo.
"POR LA UNION
DEMOCRATICA DE LOS TRABAJADORES"
México, D. F., Junio de 1998
PRESIDENCIA COLEGIADA
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