A Dale Hathaway
Inolvidable compañero y amigo
In Memoriam
Debemos comenzar reconociendo que para los miembros
del FAT que conocimos y trabajamos con Dale Hathaway
es un gran reto comentar sus artículos y los
de sus críticos sin que nuestros juicios dejen
traslucir demasiado del sentimiento de pérdida
irreparable que aún no terminamos de asumir.
Sin embargo, el mejor homenaje que podemos hacer a
nuestro querido amigo es discutir de esa manera franca
y abierta que era fundamento de la relación
mutua.
culo “Mexico’s Frente Auténtico
del Trabajo and the Problem of Unionizing Maquiladoras”
es ante todo un recuento de las condiciones, problemas
y contextos en los que se ha llevado a cabo el rLo
que ofrece Hathaway en su ediseño de la estrategia
del FAT en el trabajo de organización en las
maquiladoras, que finalmente llevó al establecimiento
del primer CETLAC en Ciudad Juárez.
En efecto, la apertura
del Centro de Estudios y Taller Laboral en esta frontera
es el punto de partida de un proyecto integral de
largo plazo, pensado, diseñado y en aplicación
para superar esa dinámica de “trabajo
sobre pedido” que venía siendo la constante
en el trabajo del FAT en el sector y la región.
En la mayoría de los casos que narra Hathaway
el FAT fue llamado para atender un problema en curso
en el centro de trabajo, ya fuera por los propios
trabajadores que de alguna manera tuvieron conocimiento
del FAT o por aliados que hicieron contacto en primera
instancia y luego enlazaron a los trabajadores con
el FAT, más que involucrarse como resultado
de una planeación anterior que sustentara la
participación. En establecimiento del CETLAC
significó, en este contexto, una labor previa
de revisión autocrítica de las experiencias
recientes en la organización de las maquiladoras.
Las conclusiones de esta revisión son bastante
más incisivas incluso que los comentarios del
Doctor French; puntualizan esa falta de perspectiva
a largo plazo que ya mencionamos, la ausencia de un
programa de formación sindical que complementara
el proceso de organización y errores de coordinación
y comunicación entre los aliados que confluyeron
en cada caso . Todo esto sin dejar de reconocer la
decisiva importancia que sigue teniendo (incluso acrecentando)
la operación del sistema de complicidades empresa
– gobierno - sindicato charro , como queda demostrado
con la presencia impune de golpeadores profesionales
en los recuentos de Duro e ITAPSA, con las dilaciones
deliberadas en la actuación de las autoridades
(CASA en Ciudad Juárez) y en todos los despidos
injustificados que quedan siempre como saldo del intento
de conquistar una verdadera representación
sindical.
Sin embargo, todas
estas limitaciones y carencias en el trabajo del FAT,
que Hathaway no detalla ampliamente pero tampoco omite,
difícilmente podrían conducir al lector
“to conclude that (he) offers little more than
a discouraging narrative of successive defeats and
failures”, como propone French, sin que en la
lectura medie incomprensión o prejuicio. El
recuento de Hathaway, que en mucho coincide con la
valoración interna del FAT incluye avances
muy importantes sobre todo en la difusión de
la problemática de los trabajadores de las
maquiladoras a nivel internacional, y a nivel nacional
ha sentado un gran precedente en torno a la impostergable
necesidad de implementar los recuentos con voto secreto
en las disputas por la titularidad de los Contratos
Colectivos de Trabajo.
Encontramos otro aspecto
crucial en el artículo de Hathaway que lamentablemente
no es cabalmente comprendido en la réplica
de French: la conjunción de una discusión
de carácter teórico y estratégico
(las posibilidades y condiciones concretas del trabajo
del FAT) con una preocupación sobre la necesidad
de un replanteamiento ético en el terreno de
lo sindical. Nos parece que si bien la idea de “sindicalismo
auténtico” como “categoría
analítica” está legítimamente
sujeta a un debate más académico que
los fines del presente escrito, ello no conlleva la
descalificación de los juicios de valor que
abundan en el texto de Hathaway como simples “contrast
between authentic unions and all others”, “melodramatic
overstatement”, “blanket condemnation
of the overwhelming majority of Mexican unions...”
o “Manichean categories”. Una lectura
más serena de Hathaway nos lleva a concluir
que nunca tuvo la intención de plantear una
épica batalla entre el bien y el mal, sino
a poner en primer plano de la discusión el
tema de la ética en lo sindical.
Para Hathaway la innegable
calidad moral del FAT, obtenida en más de cuarenta
años de lucha contra
la simulación y la corrupción dentro
del mundo laboral, representa un valor específico
que lo convierte en una opción no sólo
posible sino también deseable de organización
alternativa para los trabajadores. Esta afirmación
contundente lleva implícita la caracterización
del sistema de control corporativo de los trabajadores
a través de las centrales oficiales (CTM, CROC,
etc) como una forma de organización sindical
que abiertamente denigra al trabajador, anula la dignidad
de la persona al incorporarla a una cadena de corrupción
(por una gestión que se solicita al sindicato
el trabajador tiene que otorgar una “compensación”
o “regalo” al representante) y pervierte
el concepto mismo de la representación de intereses
.
Si tenemos clara esta
idea entenderemos las críticas de Hathaway
a la AFL-CIO por sostener relaciones estrechas con
la CROC , críticas que ciertamente en el FAT
compartimos parcialmente al contrastarlas con la realidad
sindical mexicana y las posibilidades de colaboración
internacional.
Este es un buen espacio
para insistir una vez más en que tanto la corrupción,
la represión sindical y el hecho de poner los
intereses de los líderes por encima de los
de los trabajadores constituyen la esencia del sindicalismo
oficial en México y no son de ninguna manera
accidentes aislados o “desviaciones” que
pueden ser corregidos. Cuando se habla de sindicatos
o secciones democráticos dentro de una central
oficial se alude generalmente a infiltraciones de
otras organizaciones (como el FAT) o insurgencia de
los trabajadores más que a un esfuerzo institucional
de reforma democrática. Evidentemente tiene
razón French cuando afirma que “millones
y no miles” de trabajadores están sindicalizados
a través de las centrales oficiales, pero omite
decir que la inmensa mayoría de ellos ni siquiera
saben que están afiliados y jamás han
tenido contacto con sus supuestos representantes.
Es en este punto cuando se revela la dramática
realidad y las graves implicaciones de los contratos
de protección patronal, cuestión en
la que curiosamente French entra en una fuerte contradicción
al confundir una afirmación de Hathaway (“alrededor
del 90% de los contratos de trabajo en México
son de protección patronal”), considerándola
una exageración ideológica (“by
definition labor contracts under capitalism protect
employers to one degree or another...”), para
luego reconocer la existencia de estos “’sweetheart’
protection contracts”.
Los contratos de protección
patronal se firman para “proteger” a la
empresa de la organización de los trabajadores
para conseguir beneficios laborales. Cuando una empresa
maquiladora quiere establecerse en México se
entrevista con las autoridades locales, éstas
le presentan una especie de catálogo de centrales
sindicales, la empresa escoge una de ellas, firma
un contrato colectivo de trabajo que otorga las mínimas
condiciones que la ley establece (por la sola firma
del contracto el líder charro recibe un porcentaje
sobre el total de la nómina proyectada y se
pacta la entrega de un porcentaje cada revisión
anual de salarios, que suele de ser de 2 a 5%) y sólo
hasta entonces abre la planta y contrata al personal,
el cual ingresa sin saberlo al sindicato charro. Cuando
los trabajadores emplazan a la empresa por firma de
contrato o por establecer un sindicato descubren que
ya existe contrato registrado por la autoridad . Esta
es la modalidad de contratación colectiva típica
de las maquiladoras, aunque no es exclusiva de ellas,
como bien hace notar el Doctor Huberto Juárez.
Por sólo este
engaño queda claro por qué no se puede
dejar de señalar la pertinencia de que la reforma
laboral reasuma una dimensión ética.
La estrategia del
FAT en las maquiladoras contempla este aspecto y lo
enlaza con esa apreciación realista de las
condiciones concretas que exige French. Tácticamente
se ha decido no atacar de frente a las centrales charras
por la sencilla razón de evitar la represión
directa y el cierre y traslado de fábricas,
pero el objetivo de largo plazo es sustituir esta
simulación corrupta por una verdadera representación
de los trabajadores; para ello se enfatiza el aspecto
de la educación sindical y política
y se promueve la vinculación de lo laboral
con los otros los aspectos de la vida de los trabajadores
y de los trabajadores con la comunidad.
Esto es lo que analizó
Hathaway en su artículo y algo de lo que French
dejó de lado, sin demérito de otros
muchos aspectos, principalmente sobre las bases de
la solidaridad internacional, que aborda con mucha
profundidad y conocimiento.
Elaborado por Jorge Alberto Fernández
versión en
inglés