El sistema de control
corporativo en México, esta sufriendo una adecuación a las
nuevas circunstancias impuestas por la globalización de la
economía y a la estandarización de las condiciones de
producción y, en ultima instancia, en la competencia por
los mercados internacionales.
Los proceso productivos se
han adecuado a estas circunstancias, innovando las formas
y los criterios de producción, redefiniendo la forma y
función de la fuerza de trabajo. Si a principios de siglo,
la racionalización de los procesos productivos dieron
nacimiento a las cadenas de producción, a la
especialización y a la subordinación absoluta a los mandos
medios ; ahora las innovaciones administrativas en los
procesos productivos, también derivan de la industria
automotriz, en particular de la fabrica de motores Toyota,
en Japón, introduciendo nuevos criterios productivos y
reordenando, otra vez, el papel de la mano de obra. Es
este nuevo modelo el promotor de los famosos QS de
calidad, de la flexibilidad en los puestos de trabajo, la
formación de círculos de calidad y equipos de producción,
responsables del proceso productivo a niveles
parciales.
La globalizacion de la
economía, el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte y en ultima instancia el libre flujo de capitales en
competencia por encontrar mejores condiciones de
explotación de la mano de obra, han abierto las fronteras
y con ellas, la implementación de estas medidas, alterando
directamente la estabilidad de la fuerza de trabajo y en
ultima instancia, mostrando la inoperancia del actual
sistema de control corporativo.
Esto no constituye un cambio
benéfico para los trabajadores, al contrario, si el viejo
estilo de control corporativo de los sindicatos ha sido
eficiente hasta la fecha, es porque el Estado se empeña en
ofrecerlo como una garantía al capital, tanto extranjero
como nacional, para fomentar inversiones en nuestro
país.
La adecuación a los tiempos
nuevos, van por el camino de reforzar los mecanismos
corporativos, por eso la CTM es el principal “cliente” de
las empresas maquiladoras, con la novedad de que se trata
de transformar las relaciones colectivas de trabajo, es
decir los contratos colectivos, en instrumentos, ya no de
defensa del trabajador y garantía de sus condiciones de
trabajo, si no en una herramienta mas, que coadyuve en
beneficio de la productividad.
Las instituciones de
seguridad social y el reconocimiento explícito al derecho
al trabajo y la estabilidad misma en el empleo, se ven
amenazados, pues con el pretexto de la competencia
internacional, medidos en niveles de calidad y
productividad, se nos pretenden arrancar derechos
sociales, sin poder recuperar además algunos espacios de
libertad sindical, de trabajo o de huelga.
Es en este contexto, que la
lucha de los trabajadores mexicanos se encuentra ante la
necesidad de impulsar la renovación del sindicalismo, lo
que debe implicar reconocer la experiencia que los
trabajadores podemos aportar en el área productiva lo que
encierra en si mismo la posibilidad de un mañana
autogestionario, así como devolver las organizaciones
sindicales a manos de los trabajadores para lograr su
autenticidad, autonomía y democracia.
La Unión Nacional de
Trabajadores (UNT)
Murió Fidel y si bien a lo
interno, la CTM se enfrenta a un proceso de recomposición
y reparto de feudos, hacia el exterior se ha mostrado mas
virulenta e intolerante, como en los años cuarenta, cuando
al estilo gangsteril se lanzo a retomar los grandes
sindicatos de industria, que desde su fundación se
separaron del control oficial.
No podemos pensar que el
propio Estado desmantele los mecanismos de control
sindical, pues han sido efectivos, pero si podemos intuir
que las presiones adelgazadoras de las funciones del
Estado, lo obliguen a adaptarse a las nuevas
circunstancias ; seguramente se optará por mantener a la
CTM como interlocutora fundamental, pero sin descartar la
posibilidad de encontrar nuevas contraparte con una imagen
renovada.
En esta perspectiva, podemos
ubicar las nuevas formas de sindicalismo blanco, o de
despachos jurídicos que facilitan la venta de contratos de
protección por vías no institucionales ; a su vez, dentro
de las viejas estructuras corporativas, CTM y CROC,
intentan recuperar la imagen de sindicalistas
auténticos.
En 1995 nace el FORO del
Sindicalismo frente a la nación. A siete meses de la
realización del Primer Encuentro Sindical Nacional, se
realiza la Asamblea Nacional de los Trabajadores. Desde
esta fecha se gestan dos posiciones al interior : La que
intentando consolidar los avances organizativos del FORO,
propone la creación de una nueva central de trabajadores,
que diera la lucha frontal en contra del Congreso del
Trabajo. Algunos de los sindicatos promotores de esta
opción, aun miembros del mismo Congreso del Trabajo,
optaron por retirarse de el y trabajar en la promoción del
nuevo proyecto, que culmina con la decisión de conformar
la Unión Nacional de Trabajadores: La otra opción,
considero que era apresurado el deslinde con el Congreso
del Trabajo y que por distintas circunstancias, la
formación de una nueva central, lejos de unir a los
trabajadores, entorpecería los intentos de democratización
del aparato oficial .
El impulso de este proyecto
organizativo permitirá presentar un frente común, que con
propuestas propias plantee alternativas concretas para la
conformación de un proyecto obrero democrático, lo cual
exige una verdadera reestructuración de las propias
organizaciones obreras, donde dejen de imperar las viejas
formas de vida sindical que tanto han desprestigiado al
sindicalismo.
Como FAT, tenemos la
obligación de impulsar el proyecto UNT por caminos
alejados del sindicalismo corporativo, con propuestas muy
concretas y una línea de acción con las siguientes
características :
La estructura orgánica de la
UNT deberá constituirse con una dirección colegiada,
horizontal, revocable, sin reelección en los cargos de
dirección.
La UNT debe luchar por
eliminar el requisito de la toma de nota, mecanismo
especifico del gobierno para controlar los sindicatos que
viola directamente la autonomía de las organizaciones,
arrancando de las manos trabajadoras el derecho a existir
por su propia y soberana decisión.
La UNT, debe trabajar desde
abajo para consolidar su presencia en los centros de
trabajo, para que la interlocución sea ganada en base a
trabajo y organización sindical.
La UNT debe aspirar a
convertirse en representante, orientador y coordinador de
la lucha cotidiana de los trabajadores de la ciudad y del
campo, hombres y mujeres, por la democracia, la autonomía
y la libertad sindical.
Debe ser un órgano de
promoción y organización de lucha de fabrica. Difundir sus
ideas, su proyecto y sus puntos programáticos de lucha
sindical.
Brindar apoyo y solidaridad
a todas aquellas organizaciones sindicales en vía de
emancipación. Impulsar formas de reestructuración sindical
para ir creando las bases de unidad entre los sindicatos
nacionales de industria.
Promover la unificación de
los contratos colectivos de trabajo por rama industrial.
Concertar la acción de los comités por rama de actividad,
industrial o zona, con la finalidad de promover la
organización autónoma, democrática e independiente de los
trabajadores.
Esta es nuestra apuesta,
aquí están resumidas nuestras tareas en la construcción de
esta alternativa sindical en nuestro país, aquí radica la
oportunidad de que el nuevo aparato no se convierta en el
caballo negro del Estado para la recomposición sindical y
mantener con nuevas caras, el control corporativo.